Se puede controlar con modificaciones al estilo de vida y tratamientos médicos. Algunas personas tienen largos periodos de remisión (es decir, de falta de síntomas), mientras que otros pueden ser propensos a ataques más frecuentes. Sin embargo, con un buen manejo es posible tener una vida plena y “normal”.

Una señal de cómo se comportará su enfermedad, es el progreso que tenga en el año posterior al diagnóstico. Lograr la remisión durante un año o más después del diagnóstico es un buen indicador, mientras que más de dos ataques pueden predecir una enfermedad más problemática.

Es muy importante el monitoreo de su enfermedad para poder prevenir complicaciones mayores, como cirugías y hospitalización. Para que su médico supervise la evolución de su EII, deberá ir a consultas regulares de seguimiento; también podría ser necesario que se someta a estudios posteriores para reevaluar la enfermedad, especialmente si su tratamiento de mantenimiento no es exitoso por alguna razón. En muchos casos, una vez que se ha establecido un plan efectivo de control, la frecuencia de sus consultas regulares de seguimiento se reducirá y tendrá la libertad de llevar una vida plena y activa.

¿Se irá algún día?

Nadie sabe exactamente qué es lo que causa la enfermedad de Crohn. También, nadie puede predecir cómo la enfermedad—una vez diagnosticada—afectará a una persona en particular. Para algunas personas pueden pasar años sin tener ninguna clase de síntomas, mientras que otros tienen brotes, o ataques más frecuentes. Sin embargo, una cosa es cierta: la enfermedad de Crohn es una afección crónica.

Es muy difícil predecir las consecuencias a largo plazo de la EII. Deberás ir a consultas de seguimiento de forma regular para que tu médico supervise la evolución de tu Enfermedad Inflamatoria Intestinal  Además, tendrás  que someterte a valoraciones posteriores para reevaluar la enfermedad, especialmente si tu tratamiento de mantenimiento falla por alguna razón.

 

Evita o limita el consumo de productos lácteos.

Come alimentos bajos en grasa

Sigue una dieta baja en fibra.

Elimina de tu dieta los alimentos que producen gases

Ingiere varias comidas pequeñas en lugar de pocas comidas copias al día

Siempre mantente hidratado

Controla los niveles de estrés.

Realiza ejercicios de forma regular.

 

Curable

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