Dieta

Mantener un estilo de vida saludable: comer bien, hacer suficiente ejercicio y mantener los malos hábitos al mínimo, tiene beneficios para todos. Si padece EII llevar una vida sana también puede ayudar a controlar sus síntomas y a permitir que se siga sintiendo bien. Las personas que padecen EII con frecuencia presentarán:

  • Pérdida del apetito: Lo cual es producto del malestar, el dolor, las náuseas y la diarrea
  • Pérdida de peso: Como consecuencia de la diarrea y la pérdida del apetito
  • Alteración en la absorción de fluidos, nutrientes y electrolitos (“sales”) debido a la inflamación del intestino delgado y/o el colon.
  • Reactivación relacionada con la dieta (en algunas personas)
Vida saludable

Vida saludable

Una dieta bien equilibrada puede ayudar a evitar una deficiencia nutricional, especialmente en pacientes con la enfermedad de Crohn.

La dieta no es la causa de la EII, pero ciertos alimentos pueden desencadenar que se reactive o empeorar los síntomas. Estos factores desencadenantes pueden variar ampliamente entre diferentes personas y ningún tipo de alimento o bebida agrava los síntomas en todos los casos de colitis ulcerosa o de enfermedad de Crohn.

Aunque no hay ninguna dieta “mágica” que funcione para todas las personas con EII, una dieta saludable generalmente le ayudará a controlar su enfermedad y a reducir los efectos cuando los síntomas se reagudizan.

Una dieta sana tiene más que ver con lo que conserva en su dieta que con lo que elimina de ella. Si excluye ciertos alimentos pero no encuentra ninguna diferencia real en sus síntomas, puede intentar volver a introducirlos a su dieta. Para determinar qué alimentos tienden a provocar síntomas y a reagudizar la enfermedad, podría ser útil llevar un diario de alimentos. Esto puede ayudarle a ver cómo la dieta se relaciona con sus síntomas.

En general, es recomendable que las personas que padecen ya sea de colitis ulcerosa o de enfermedad de Crohn:

Coman porciones más pequeñas regularmente. Dividan la ingesta diaria en 5-6 porciones más pequeñas y coman cada 2-3 horas. Esto es mejor que comer mayores porciones con menor frecuencia. Las porciones más pequeñas le ayudarán a reducir la carga en el sistema digestivo, ayudándole a digerir mejor el alimento

Reduzcan la ingesta de grasa. Las grasas pueden aumentar la peristalsis intestinal y con ello los cólicos. Reduzcan el consumo de aceites, mantequillas, las grasas endurecidas, las margarinas, la crema, así como también los postres y las galletas rellenas.

Reduzcan la ingesta de azúcares simples. Estos se encuentran en la miel, los jugos concentrados de frutas, los pasteles y los postres. Pueden causar diarrea o aumentar la probabilidad de que la padezca

Reduzcan o eviten la ingesta de leche y productos lácteos. La leche y los productos lácteos (leche, crema y quesos procesados, menos en yogures enteros o bajos en grasa) pueden agravar los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal. Es necesario evitarlos cuando se reactiva la enfermedad y se pueden volver a incluir gradualmente en la dieta dependiendo de su tolerancia personal a los productos lácteos

Eviten los alimentos con conservadores y los productos semiterminados

Eviten las comidas saladas y picantes

Eviten los endulzantes artificiales (en particular el sorbitol) ya que pueden causar o aumentar la probabilidad de diarrea.

Eviten las nueces y semillas

Eviten los alimentos grasientos y fritos, que pueden causar gases y diarrea

Restrinjan los alimentos altos en fibra, tales como las frutas y vegetales frescos y los granos enteros ya que pueden agravar los síntomas, en especial cuando los intestinos están inflamados. Durante una reagudización es necesario evitar las hojuelas de avena y maíz así como las legumbres, vegetales y frutas con alto contenido de fibra, en especial la col, los germinados, las frutas cítricas, las ciruelas pasa, las uvas y los albaricoques. La fruta y los vegetales tendrán que estar pelados, libres de semillas y cocidos

Cocinen los alimentos altos en fibra antes de consumirlos: En lugar de eliminar estos alimentos necesarios de su dieta, cueza completamente las frutas y verduras y evite comerlas crudas (por ejemplo, las manzanas cocidas son adecuadas)

Eviten los alimentos que pueden causar gases tales como habas, col, brócoli, cafeína y bebidas carbonatadas

Si un alimento en particular le causa problemas, hable con su médico o dietista antes de eliminarlo permanentemente de su dieta. Puede que necesite agregar suplementos vitamínicos o minerales para sustituir nutrientes necesarios.

Vida saludable

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Pasos a seguir para un buen control de su dieta

  • Hable con su especialista en EII para ver si podría beneficiarse de consultar su situación con un dietista o nutriólogo.
  • Lea guías de alimentación saludable
  • Prepare una lista de víveres que incorpore alimentos de los que ha aprendido y que considere que podría disfrutar
  • Comente con su familia o con quien comparta su hogar sobre los cambios que podría comenzar a hacer a su dieta

¿Necesito comer diferente durante una reactivación de la enfermedad?

Durante una reagulización, quizá sea buena idea que le dé un descanso a su intestino y restrinja su ingestión de alimentos. Sin embargo, esto podría producir que le hicieran falta nutrientes importantes, en particular, proteínas que ayuden al cuerpo a lidiar con el proceso inflamatorio. Además, algunos medicamentos (principalmente los esteroides) pueden interferir con el metabolismo de las proteínas. Podría parecerle más sencillo digerir los alimentos si están en forma de papilla o puré.

Una vez que se haya resuelto la aparición de los síntomas es importante que vuelva a introducir los alimentos que estuvo evitando en un espacio de 3 a 5 días, uno a la vez.

¿Hay una manera especial en la que tenga que cocinar mis alimentos?

Para ayudar a reducir la presión sobre el sistema digestivo, se deben cocer los alimentos y deben ser fácilmente digeribles. Guisar, cocer al vapor, estofar o asar a la parrilla moderadamente son buenas maneras de cocinar los alimentos. Debe evitar freír en la medida de lo posible.

¿Debo evitar la leche?

Algunas personas no pueden digerir adecuadamente la lactosa, el azúcar presente en la leche y en muchos productos lácteos, independientemente de si padecen o no EII. Esto es porque no producen una cantidad suficiente de una enzima digestiva llamada lactasa

Una mala digestión de la lactosa producirá cólicos, dolor abdominal, gases, diarrea e hinchazón. Si no está seguro acerca de si es intolerante a la lactosa pida que le realicen una “prueba de tolerancia a la lactosa” para identificar el problema.

Si padece colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn también puede intentar limitar los productos lácteos y ver si eso produce alguna diferencia. Si cree que es intolerante a la lactosa, puede intentar añadir suplementos de lactasa para ayudar a su cuerpo a digerir este tipo de alimentos.

Los productos lácteos son una buena fuente de nutrición, en particular calcio y proteínas, así que siempre que sea posible debería mantener la ingesta de este grupo de alimentos.

¿Necesito tomar vitaminas adicionales?

Las personas que padecen la enfermedad de Crohn en particular podrían necesitar tomar suplementos vitamínicos ya que el trastorno afecta el intestino delgado, el área responsable de absorber las vitaminas de los alimentos.

La vitamina B12 se absorbe en el íleon inferior. Si padece ileítis (la enfermedad de Crohn que afecta el íleon), podría necesitar inyecciones de vitamina B12 porque su cuerpo no puede absorber suficientemente los alimentos

Si se encuentra en una dieta baja en fibra podría no estar consumiendo lo suficiente de ciertas vitaminas que son comunes en las frutas tales como la vitamina C, por ello podría ser necesario que tome un suplemento. En general, puede valer la pena para la mayoría de las personas con EII que tomen un preparado multivitamínico con regularidad.

Si sufre de mala digestión o se ha sometido a cirugía intestinal podría necesitar otras vitaminas, particularmente vitamina D, en especial si vive en un país no muy soleado; además podría necesitar tomar calcio. El uso de esteroides y la enfermedad de Crohn están relacionados el adelgazamiento de los huesos y con la osteoporosis, por ello, la ingesta adecuada de calcio y vitamina D son muy importantes.

En general, las personas que padecen EII no sufren de deficiencia de minerales. Sin embargo, los suplementos de calcio, fósforo y magnesio pueden resultar necesarios para quienes tienen una enfermedad extendida en el intestino delgado o para las personas a quienes se les han retirado quirúrgicamente segmentos sustanciales del intestino. La terapia con hierro es útil para corregir la anemia. El hierro tomado por vía oral en ocasiones hace que las heces tomen un color negro que puede dar la apariencia de sangrado intestinal.

¿Qué tantos líquidos debo beber?

Ya que las personas con enfermedad inflamatoria intestinal con frecuencia experimentan diarrea, puede existir el riesgo de deshidratación, y eventualmente de problemas en el riñón. En principio, la deshidratación y la pérdida de sales crean una sensación de debilidad. Si su ingesta de líquidos no va a la par de la diarrea, sus riñones podrían verse afectados. Los pacientes con la enfermedad de Crohn pueden tener una mayor incidencia de cálculos renales. Por estas razones, las personas que padecen EII deben consumir abundantes líquidos, especialmente en climas cálidos donde las pérdidas de sal y agua a través de la piel son altas.

¿Existen suplementos que pueda tomar?

Actualmente existen diferentes estudios experimentales con los que se busca determinar si los suplementos presentan beneficios para la enfermedad inflamatoria intestinal. Algunos ejemplos incluyen:

  • Los aceites de pescado o linaza, en la dieta o como suplementos, han ayudado a combatir la inflamación en la EII
  • Los carbohidratos complejos (por ejemplo, el psilio) que no se digieren en el intestino delgado pueden estimular a las bacterias del colon a producir ácidos grasos de cadena corta que ayudan a la mucosa (el revestimiento) del colon a sanar por sí misma.
  • Se considera que el L-glutamato nutre el revestimiento del intestino delgado y que podría ser útil en la curación de la enfermedad de Crohn en sus etapas tempranas
  • Los probióticos (por ejemplo preparados de lactobacilos y el yogur con cultivos vivos). Las bacterias “buenas” pueden ayudar a restaurar el equilibrio bacteriano intestinal (de la microflora). El yogur con cultivos vivos puede ser muy útil en ayudar a la recuperación del intestino

Aún son necesarias muchas investigaciones para averiguar cómo es que dichos suplementos pueden ser útiles tanto en la colitis ulcerosa como en la enfermedad de Crohn

Vida saludable

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Ejercicio

Si está experimentando una recaída de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, podría no tener ganas de hacer ejercicio, pero no debe utilizar sus síntomas como excusa para no hacer ejercicio.

Mantenerse activo será bueno para usted física y psicológicamente. La osteoporosis, un trastorno en el que los huesos se debilitan y se vuelven quebradizos es una posible complicación de la EII. Existen pruebas que muestran que el ejercicio fortalece los huesos y ayuda a evitar la osteoporosis. Si es capaz de hacer ejercicio, no estará en riesgo de excederse por padecer EII. Usted tendrá una idea bastante buena de qué tipos de ejercicio puede y no puede hacer.

Recuerde:

  • No es necesario que participe en actividades muy intensas para ver los beneficios
  • Las actividades menos intensas (muchas de las cuales se pueden practicar cerca de los sanitarios) estiramiento y tonificación, la caminata, la natación, el ciclismo y el golf.
  • Participar en actividades más vigorosas de manera regular cuando se sienta bien está más que bien, hay atletas de élite que padecen EII y cuya situación no evita que compitan a los más altos niveles.